“DE MAL EN PEOR”
Me gustaba la vida de campo, pero con los problemas de hoy
en día, la baja de salarios, cuestiones con el estado y el aumento de las
maquinarias, me mudé a la gran ciudad con mi hermano Diego, para encontrar un
trabajito digno con el cual poder subsistir.
Alquilamos un departamento ubicado sobre la avenida 9 de
Julio, un lugar donde la gente no para ni un segundo y el tránsito era
insoportable. En la primera semana, al no encontrar empleo, tomábamos de día y
de noche mate cocido acompañado de un trocito de pan, una noche mi hermano se
levantó de la mesa y me dijo:
-
¡Estoy cansado de tomar y comer siempre lo
mismo!
-
Tranquilo Diego, mañana me levantaré temprano y
saldré a buscar empleo.
-
Estoy harto de tus mentiras, yo mismo iré a
buscar algo de dinero.
Fue a probar suerte al bingo, pero el muy mala leche lo
perdió todo y para que yo no me entere, se ocultó en un asentamiento de gente
de pocos recursos.
Desesperadamente, salí a buscarlo por todas partes, la gente
no me sabía decir en dónde se encontraba, la última vez que lo vieron fue en un
pasillo con un grupo de delincuentes que eran muy respetados en ese lugar. Me
dirigí a la comisaría y les pedí ayuda para encontrar a mi hermano, los
policías no tardaron en darme una respuesta, me subí al vehículo y me llevaron
a recorrer el barrio, luego de varias horas de búsqueda, lo hallamos debajo del
puente, desmayado, maltratado y con marcas en su cuerpo, rápidamente lo
llevamos al hospital para que lo revisen.
Luego de una semana de internación, por culpa del alcohol
que tenía alojado en la sangre, a mi hermano le dieron el alta. Salimos de ese
lugar y nos dirigimos, en un colectivo, a nuestro pequeño departamento. En el
viaje me contó que la culpa lo estaba volviendo psicótico y pensaba que si se metía
en la delincuencia iba a salir adelante económicamente, pero fue todo lo
contrario, además de robar, entró en la droga y el alcohol, me contaba que se
veía raro y diferente a las demás personas a causa de los síntomas que le
provocaban dichas sustancias, se sentía una bestia para la sociedad al
ocasionarle daño a las personas que seleccionaba para atacar. Al llegar al
departamento, me confesó que tuvo deseos de suicidarse y acabar con esa bestia
que lo tenía encarcelado. Lo intentó tirándose de aquel puente en donde lo
encontré con pocos signos de vida, pero no lo logró.
Duarte, Alexis.
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