miércoles, 3 de octubre de 2012


“DE MAL EN PEOR”

Me gustaba la vida de campo, pero con los problemas de hoy en día, la baja de salarios, cuestiones con el estado y el aumento de las maquinarias, me mudé a la gran ciudad con mi hermano Diego, para encontrar un trabajito digno con el cual poder subsistir.
Alquilamos un departamento ubicado sobre la avenida 9 de Julio, un lugar donde la gente no para ni un segundo y el tránsito era insoportable. En la primera semana, al no encontrar empleo, tomábamos de día y de noche mate cocido acompañado de un trocito de pan, una noche mi hermano se levantó de la mesa y me dijo:
-          ¡Estoy cansado de tomar y comer siempre lo mismo!
-          Tranquilo Diego, mañana me levantaré temprano y saldré a buscar empleo.
-          Estoy harto de tus mentiras, yo mismo iré a buscar algo de dinero.
Fue a probar suerte al bingo, pero el muy mala leche lo perdió todo y para que yo no me entere, se ocultó en un asentamiento de gente de pocos recursos.
Desesperadamente, salí a buscarlo por todas partes, la gente no me sabía decir en dónde se encontraba, la última vez que lo vieron fue en un pasillo con un grupo de delincuentes que eran muy respetados en ese lugar. Me dirigí a la comisaría y les pedí ayuda para encontrar a mi hermano, los policías no tardaron en darme una respuesta, me subí al vehículo y me llevaron a recorrer el barrio, luego de varias horas de búsqueda, lo hallamos debajo del puente, desmayado, maltratado y con marcas en su cuerpo, rápidamente lo llevamos al hospital para que lo revisen.
Luego de una semana de internación, por culpa del alcohol que tenía alojado en la sangre, a mi hermano le dieron el alta. Salimos de ese lugar y nos dirigimos, en un colectivo, a nuestro pequeño departamento. En el viaje me contó que la culpa lo estaba volviendo psicótico y pensaba que si se metía en la delincuencia iba a salir adelante económicamente, pero fue todo lo contrario, además de robar, entró en la droga y el alcohol, me contaba que se veía raro y diferente a las demás personas a causa de los síntomas que le provocaban dichas sustancias, se sentía una bestia para la sociedad al ocasionarle daño a las personas que seleccionaba para atacar. Al llegar al departamento, me confesó que tuvo deseos de suicidarse y acabar con esa bestia que lo tenía encarcelado. Lo intentó tirándose de aquel puente en donde lo encontré con pocos signos de vida, pero no lo logró.

Duarte, Alexis.

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