“MALHECHORES DEL FÚTBOL”
Su nombre era Lucas y tenía diecisiete años, era hincha
fanático de independiente. Iba a la cancha todos los partidos, fecha por fecha.
Toda su familia compartía su pasión por el club de sus amores.
Se preparaban a la mañana y a eso de las cuatro de la tarde
partían hacia la ya destruida “doble visera”. La rutina era siempre la misma,
el papá, la mamá y Lucas siempre juntos en la popular.
Ellos tenían en mente que el nivel de violencia era muy alto
en las canchas, pero nunca habían sido partícipes de un hecho así, igual eran
conscientes de que en algún momento iban a estar en el medio de alguna interna
de la barra.
Los tres iban a ver un Independiente contra Racing, el
clásico, un hermoso domingo para ver fútbol. La cancha explotaba de gente y los
colores rojo y blanco cubrían el estadio.
Ese mismo día, había sucedido un enfrentamiento de hinchas
en las afueras del estadio y la policía pudo frenar y calmar a los provocadores
de este incidente. Claro estaba que la barra había entrado enojada a la cancha.
Esto lo sabía Lucas, entonces le dijo a la madre, con un poco de miedo:
-
Mamá, me parece que tenemos que ir más para el
costado.
-
¿Por qué hijo?- preguntó la madre.
-
Porque acá va a pasar algo, y muy feo- exclamó
Lucas con temor.
Entonces, la madre asustada le avisó al padre de Lucas y
empezaron a buscar huecos para pasar y alejarse del lugar. No se habían alejado
tres metros que se escucha un grito, de pronto otro y, luego, golpes en la
tribuna. Todos se iban para abajo, era como una avalancha, pero de personas.
Lucas corrió hacia otro sector alejado del problema, confiado de que su padre
lo seguían. Llegó y respiró tranquilo como si todo estuviera bien. Pero se
equivocó, sus padres se habían quedado en el medio de la avalancha y fueron gravemente
heridos. El partido se suspendió y los padres de Lucas fueron llevados al
hospital.
Pasaron ocho años de aquel incidente causado por la
violencia en las canchas y los padres de Lucas están sanos. Él quedó muy mal
por aquel hecho, que casi mata a sus padres. Ahora está terminando la carrera
de periodismo deportivo para poder combatir la violencia causada por estos
malhechores del fútbol.
Bogado.